En la actualidad hay muchas cosas que utilizamos con mucha frecuencia, que se vuelven de uso cotidiano y necesario para realizar diferentes actividades, es tan normal tenerlas a nuestro alcance, que olvidamos detenernos a pensar cómo se inventaron, quién lo hizo, o qué hacían antes de que cierta cosa existiera. En este caso, hablaremos de los tacones altos.

A lo largo de la historia y en las diferentes culturas, las modas han ido evolucionando, pero hay una constante, esta es el embellecimiento del cuerpo. Desde el Medio Oriente, pasando por Sudamérica hasta Europa, se han encontrado infinidad de artículos, que nos ayudan a imaginar cómo fue evolucionando el zapato desde que aparecieron los seres humanos.

En España y Francia se han encontrado pinturas en diversas cuevas que muestran que el hombre de ese tiempo ya usaba un tipo de calzado y que llevaba a cabo el arte de curtir cuero. En los Estados Unidos de América, hallaron un tipo de sandalias fabricadas a partir de la corteza vegetal. En Israel, se descubrió una cueva con una antigüedad de aproximadamente cuatro mil años a.C., donde estaba sepultado un hombre con sandalias de cuero. Hay evidencia de que los egipcios ya trabajaban con el cuero para fabricar zapatos, esto fue descubierto a partir de unas imágenes de hace seis a siete mil años de antigüedad, que se encontraban en una cámara utilizada para entierros múltiples.

Debido a la temperatura, a los terrenos y a las actividades diarias, el hombre prehistórico tuvo que ingeniárselas para cuidar sus pies ante el frío, calor, mordeduras de animales, espinas, piedras, etc.  Así nació lo que podemos llamar o considerar como la primera versión de zapatos.

Mucho tiempo después los babilonios, como bien son recordados por ser un pueblo guerrero y conquistador, estos utilizaban una especie de calzado cerrado tipo botín, para sus soldados. Este uso se extendió no solo para el ejército, sino que fue común entre las mujeres y hombres de un nivel social alto, para demostrar su poder e importancia. Estos botines eran adornados con lujosas piedras como: esmeraldas, rubíes, zafiros, etc. Tenían un importante papel en muchos ritos religiosos.

Ya los egipcios presentaban distintas dolencias a causa del tipo de calzado que usaban, hay papiros con antiguos escritos sobre medicina, que hablan de las  dolencias que afectaban a sus pies y de los diversos tipos de tratamientos que practicaban para curarlas. El calzado que utilizaban eran sandalias con una punta elevada en dirección al empeine, con una suela pintada con la representación de los enemigos derrotados, cuyo símbolo era mágico para con cada paso los aplastaran. El material utilizado para fabricarlas era en muchos casos: suela de madera, junco, tela, cuero, hojas de palmera o papiro. Los sacerdotes tenían un puesto en la sociedad muy importante, estos debían usar única y exclusivamente calzado fabricado con las fibras de papiro.

Tal vez las sandalias que aún usamos y se encuentran muy de moda, sobre todo para la temporada de primavera-verano, son las que provienen de Grecia.

No son muy diferentes a las que usamos en la actualidad, el cambio más notorio es el material de fabricación. En la antigüedad eran fabricadas con pieles muy costosas y engrasadas con aceite de cerdo o de algún animal para darles mayor flexibilidad. En esta época comenzaron a experimentar con la pigmentación de las pieles por medio de vegetales, raíces y flores. Y ya existía el oficio de curtidor, el cual no gozaba de prestigio, debido a que las instalaciones donde realizaba su trabajo emanaban olores muy desagradables.

En Grecia el tipo de zapato más utilizado eran unas abarcas ajustadas al tobillo por medio de cuerdas o correas entrelazadas sobre el empeine. Sin embargo estas sandalias variaban en cuanto a cómo eran entrecruzados las cuerdas o el número de las mismas, según el oficio que desempeñaban. No llevan las mismas sandalias los guerreros, los atletas o alguien de la alta sociedad.

Nos remontamos ahora a China, donde los pies de las mujeres forman parte de una antigua tradición, los cuales fungen como un factor importante en la sexualidad y en el matrimonio de una mujer. Durante miles de años, a muchas mujeres muy jóvenes se les vendaban los pies, y esto iniciaba desde que las niñas cumplían cinco o siete años de edad, y antes de que el arco del pie se terminara de desarrollar. El pie se vendaba y no se le retiraba este vendaje a la niña, salvo para lavar los pies de vez en cuando, ya que el vendaje era reservado hasta el matrimonio y seria retirado por su nuevo esposo en la noche de bodas.

Pero ¿por qué se realizaba esta práctica? Bueno, pues los pies pequeños son considerados sensuales y atractivos, además son un símbolo de riqueza, pues muchas de estas mujeres no podían trabajar. Para poder hacer más pequeños los pies, se debía romper el arco del pie y los dedos, se mantenían sujetados con apretadas vendas para evitar que el pie creciera y se desarrollaran de una manera normal, así evitar que este creciera más de diez o doce centímetros. Esto le permitía a la mujer poder usar unos diminutos zapatos muy parecidos a unos tacones altos, pero fabricados únicamente con tela. Muchas de ellas terminaban siendo cojas o imposibilitadas para caminar. Esta es una práctica que aún es usada en muchas partes de China.

Se cree que los zapatos altos son de uso exclusivo para las mujeres. Pero la historia nos demuestra lo contrario, estos también fueron usados por hombres en distintos periodos  de la historia. Los tacones aparecieron en la Edad Media en el continente Europeo, en este momento eran usados por hombres y mujeres para evitar la suciedad de las calles.

Sin embargo la obsesión por los tacones altos tuvo su boom a inicios de 1900, donde la sensualidad de la mujer comenzó a tomar más importancia.

Hoy en día son un accesorio indispensable en el armario de cualquier mujer, los podemos encontrar de todo tipo de alturas, formas, colores y materiales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *